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A Miriam; 

A Miriam; 

By In Sin categoría On 27 diciembre, 2017


El 25 de diciembre se apagó el SOL más fuerte que he conocido. Mi corazón y espíritu se partieron en mil pedazos. No tengo miedo, aunque el vacío da vértigo y la sensación de ahogo es constante. Mi hermana me enseñó a salir del miedo, a mirarlo a los ojos y a dejarlo atrás.
Tu SONRISA es mi luz, mi fe y mi voluntad. Es la esperanza, la gratitud y la fortaleza que me acompañará toda la vida.
Te lo dije. Entre tu cuerpo y el mío siempre habrá una gran línea recta. Nunca voy a perderte porque tú siempre vas a encontrarme. Le diste cuerda a mi corazón, sacaste a mi ilusión de todos esos abismos. Seguiré hablando de mí utilizando tu nombre. Dicen que yo te ayudaba, pero eras tú quien me salvó hace mucho tiempo. Le diste sentido y convicción a la vida, a mi vida, y a la de mucha gente. ¿Cómo no voy a creer en el amor después de haberte conocido? ¿Cómo va a dejar de creer alguien, después de haberte conocido?

LUCHAR, siempre.
Porque si luchar es vivir como tú lo hacías, lo querré hacer siempre.
Porque si sonreír es ser como tú, te prometo que nunca dejaré de hacerlo.
Porque SIEMPRE serás mi faro en ese mar tempestuoso en el que suelo perderme. Pero no te preocupes, seguiré tu luz y aprovecharé tu poderoso brillo para que otros también puedan encontrarte.

SIEMPRE.


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