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Un perro facilita la vida a un niño salmantino de 5 años con un 99% de discapacidad

Un perro facilita la vida a un niño salmantino de 5 años con un 99% de discapacidad

By In Sin categoría On 31 enero, 2018


Increíble y tierna relación entre ‘Denzel’ y el pequeño Alonso

Cynthia Alonso 28.01.2018 | 13:17

Tierna imagen de Denzel abrazando al pequeño Alonso que duerme la siesta.

Tierna imagen de Denzel abrazando al pequeño Alonso que duerme la siesta.

El día en el que un golden retriever, del programa de perros de asistencia del hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, se cruzó en el camino de Alonso -con un 99% de discapacidad-, y el pequeño movió por primera vez un poco la mano, su madre Covadonga Cienfuegos lo tuvo claro. “Me decían que estaba como un cencerro pero me afané en buscar un perro de asistencia”, relata.

No fue tarea fácil. Tras confirmar que un perro de asistencia para una persona con discapacidad alcanzaba un precio de 15.000 euros y que no había subvenciones, Covadonga inició una campaña en redes sociales para conseguir un patrocinio. A través de un amigo conoció a Pomi Ramírez Alonso, el adiestrador de perros de la Policía Nacional que ha protagonizado programas de televisión junto al famoso César Millán. Covadonga les contó su historia y recibió la respuesta que esperaba. Cualquier perro con unas características determinadas, incluso abandonado, podría ser adiestrado como can de asistencia.

Covadonga inició entonces la búsqueda por internet. Fue Alonso quien reaccionó de una manera que no había reaccionado jamás cuando vio la foto de un cruce de labrador de color chocolate de nombre Denzel de una asociación de Sevilla. “Llamé a Pomi y se lo conté. ´Habrá que probar. Yo voy a Sevilla en dos días. Que lo lleven a la estación´, me respondió”.

Fue una premonición. Denzel era el perro que Alonso necesitaba. Desde hace año y medio, y tras pasar una semana en el centro de Pomi, vive en el hogar de esta familia salmantina, mientras un adiestrador lo entrena en la propia casa para que pase el examen y obtenga el certificado como perro de asistencia. “Estamos en el proceso pero no hay prisa”, reconoce Covadonga, que define a Denzel como el “escudero” de Alonso.

“La reacción de Alonso cuando llegó Denzel fue estupenda. Nos dimos cuenta enseguida de que el perro no lo perdía de vista y de que está constantemente pendiente de él. Desde el primer momento entendió que Alonso no es un niño como los demás”, relata la madre. “Denzel es una terapia, pero el día de mañana será una necesidad”, reconoce.

Quitar los calcetines, abrir los cajones, encender luces, tocar timbres, llamar a emergencias o pulsar un botón de alarma si hay un problema… “el perro puede llegar a hacer lo que tú le puedas enseñar”, explica Covadonga.

Y aunque Denzel no es un perro muy cariñoso y ni chupa ni muerde, cuando está con Alonso, le nace un instinto maternal inusual y le mordisquea los pies, el mismo gesto que un perro adulto dedica hacia unos cachorros cuando nacen.

Denzel supone una gran motivación para Alonso. El niño de cinco años consigue ponerse de rodillas con la ayuda del perro que le empuja las piernas con su hocico. Como si estuvieran conectados, cuando el pequeño enferma (en ocasiones también padece crisis epilépticas), Denzel lo presiente. “En junio de 2017 a Alonso le subió la fiebre y el perro lloraba, chillaba y no paraba de dar vueltas. Cuando fuimos al hospital sufrió una convulsión febril y parecía que el perro intuía que algo estaba pasando”, recuerda Covadonga.

Inmóvil, junto a la silla de ruedas de Alonso, permaneció Denzel en otra ocasión en la que el pequeño sufrió una hipoglucemia y su madre se vestía a toda prisa para ir al hospital.

Covadonga se queja de que el uso del perro de asistencia no esté legislado aún en Castilla y León y que tampoco exista una ley estatal que unifique el acceso a lugares. “Han transferido las competencias a las comunidades autónomas y es un caos. Yo me puedo subir con el perro en un avión en Barcelona pero no puedo bajar en Valladolid. No tiene sentido. Llevamos un montón de meses luchando para que se haga una ley que nos facilitaría mucho la vida”, recalca. Sin el certificado de perro de asistencia (Denzel aún está en prácticas), no puede entrar con él en ningún sitio.

“Yo tengo muchísima suerte porque jamás me han prohibido la entrada”, responde Covadonga. Y aunque Denzel aún no está legalizado como perro de terapia y asistencia, sí que de vez en cuando la familia lo lleva al centro de Aspace para que pueda interactuar con los niños, compañeros de Alonso. Los resultados, un éxito.

Y lo más importante, agrega Covagonga, “cuando todo esté legislado, podremos ir al hospital con Denzel. Esto es muy importante porque puede aportar un montón de beneficios”.


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