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Rebelión en un colegio de Fuengirola para que no repita una niña con parálisis cerebral

Rebelión en un colegio de Fuengirola para que no repita una niña con parálisis cerebral

By In Sin categoría On 18 julio, 2018


Los padres de los compañeros de Elena en las aulas del Santa Amalia no quieren que la niña repita por los valores positivos que infunde a sus hijos

Elena con un grupo de compañeras y padres en la puerta del colegio

MálagaActualizado:

Elena tiene diez años y parálisis cerebral. No ha alcanzado los conocimientos requeridos para pasar a quinto de Primaria. Sus profesores han decidido que repita curso y eso ha encendido los ánimos. Sus compañeros no lo aceptan y los padres de estos tampoco. En el colegio Santa Amalia de Fuengirola se vive una pequeña rebelión por este hecho. Se estima, según la Delegación de Educación, «la permanencia de un año más en un mismo curso acompañada de un plan específico de refuerzo y apoyo» por decisión del equipo docente del centro.

«Pero Elena no va llegar al nivel de sus compañeros, porque aprende a otro ritmo. Con la decisión, lo que se consigue es crearle problemas de integración», asegura Silvia, madre de Elena, que teme que su hija pase de tener amigos a encontrarse sola y sin motivación porque todas sus relaciones personas están en el colegio y en las actividades extraescolares.

Y es que Elena se ha ganado los corazones de todos los que la rodean. «Se tiene que quedar porque es muy buena amiga», destaca la pequeña Julia, que ha ido a recoger a su compañera a la sesión de equinoterapia. Han acabado en el Burger, donde ella y otra amiga (Loana) le han pedido los «nuggets», le ayudan a beberse el refresco y a tomarse el helado, mientras sus madres lamentan la situación de la menor en el colegio.

Elena: «Me quiero quedar con mis amigos, pero los profesores dicen que no puedo»

Ellas son dos de las niñas que han hecho dibujos al tutor pidiendo que Elena se quede con ellos el próximo año, han escrito cartas y arrancan a llorar por impotencia ante la decisión. «Me quiero quedar con mis amigos, pero los profesores dicen que no puedo», dice Elena, mientras pide a su madre que «luche» para que se quede con sus compañeros, porque le «duele el corazón» de saber que no estará con ellos.

Uno de los dibujos de sus compañeros en apoyo a Elena
Uno de los dibujos de sus compañeros en apoyo a Elena – ABC

En esa lucha se han recibido también cartas de los padres de los compañeros y un informe del AMPA a favor de la promoción de Elena. Todos se suman a la lucha para que la niña pase de curso por los valores positivos que infunde en sus hijos. Solidaridad, compañerismo, amistad, igualdad o superación son parte de la influencia de la niña sobre sus compañeros, que la ayudan a avanzar en su aprendizaje. «No es sólo lo que aporta por su sensibilidad, en los años que lleva con ellos hemos visto un vínculo fabuloso que ayuda a todos», remarca Mara, una de las madres. «Elena es una pasión para los niños. En clase tuvieron que organizarlos para que no se pelearan a la hora de ayudarle», afirma Mariana.

En el aula hay una lista en la que se apuntan para ser compañera de Elena por semanas. «Eso es lo más para ellos. Le cogen el lápiz, le ayudan a beber agua, a recoger las cosas o a salir al patio. Si Elena se va, esa integración se va a perder», lamenta Mariana. Por esta razón, también han hecho más de una veintena de escritos en los que explican las razones por las que la niña debe seguir con sus compañeros. «No queremos que repita y salga del grupo en el que tanto está creciendo. El día que leyó en clase, los niños llegaron a casa gritando el logro», recuerda Hafsa, otra de las madres.

Hafsa, madre de una compañera: «El día que leyó en clase, los niños llegaron a casa gritando el logro»

La familia ha buscado un abogado para luchar contra esta «injusticia». «Tenemos miedo a que el cambio pueda hacer que se encierre en sí misma. Ahora comienza a preguntar cosas, como por qué no puede andar. Verse sola, en ese momento, la puede perjudicar», reseña su madre, que lamenta la decisión tomada por el colegio y no acepta que su hija repita «sólo porque no llega al nivel del resto».

«La niña avanza, solo que lo hace a otro ritmo y no hay razón para que repita», explica Javier Herrera, abogado de la familia, quien explica que se pelea por evitar que la pequeña «repita en cuarto y luego otra vez en sexto». «El camino está marcado para ella. En el instituto entrará en un aula especial y, cuando acabe, en un centro con una pensión por discapacidad, pero Elena se merece mucho más y, por eso, tiene que estar con sus compañeros para seguir creciendo», sentencia el abogado.

 


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