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Indignación por impedir la entrada de un perro guía a una droguería de Ponferrada

Indignación por impedir la entrada de un perro guía a una droguería de Ponferrada

By In Sin categoría On 7 agosto, 2018


Quin, el perro guía de Duarte. | T.C.

SOCIEDAD 

Acompañaba a su dueña invidente y la dependienta justificó la prohibición en que se vendían productos alimentarios /La firma ha pedido disculpas y anuncia medidas

La indignación por la prohibición de la entrada de un perro guía a una conocida droguería de Ponferrada de la firma El Arenal hizo levantar la voz a Tere Gallego que decidió ponerlo en conocimiento de la central y también publicarlo en redes. Los hechos se produjeron cuando la joven invidente, Jacquie Duarte, quiso entrar a realizar unas compras en la droguería acompañada por su perro guía Quin.

La dependienta entonces le informó de que estaba prohibida la entrada de mascotas en la tienda, algo que justificó en que se comercializaba con productos alimentarios. Gallego asegura que Quin es los ojos de Duarte y la acompaña incluso subido a la ambulancia que la lleva al hospital de Madrid donde sigue tratamiento.

«Si fuera a un sitio y me dijeran que deje los ojos fuera no volvería, por eso no voy a volver», aclara. Pese a que la ley recoge específicamente que los perros guías no deben ser considerados mascotas y deben acompañar a su dueño en todo momento, la firma lo impidió.

Según la Once, las personas ciegas o con deficiencia visual usuarias de perro guía tienen reconocido legalmente, en toda España, el derecho de acceder, acompañadas del mismo, a todos los lugares, espacios, establecimientos y transportes públicos o de uso público. Este derecho (que se denomina derecho de acceso o derecho de acceso al entorno) está regulado por leyes propias de cada Comunidad Autónoma, de modo que el usuario de perro guía queda sujeto, en cuanto a su ejercicio, a lo que dispone la legislación de la Comunidad en la que se encuentra en cada momento. No obstante, los requisitos de acreditación, registro e identificación del perro guía que se le aplican son los de la Comunidad en la que tenga su domicilio o residencia.

En Castilla y León hay legislación al respecto desde 1998, pero la más reciente es la Ley 2/2013, de 15 de mayo, de igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad que incluye en su Artículo 56 una norma que obliga a las administraciones públicas de Castilla y León a promover la utilización de animales de asistencia para personas con discapacidad y a garantizar el derecho de acceso en compañía de los mismos a los espacios y lugares públicos o de uso público.

Las sanciones por incumplir la norma van desde los 60 euros, si se considera una falta leve a los 10.000 como máximo para las muy graves. En el caso de Duarte se trataría de una falta grave que podría sancionarse con multas de entre 401 y 2.000 euros.

Pero Carrera se puso en contacto con la firma que le remitió sus disculpas y le dio la razón en todos los términos. Además le informó de que tomaría medidas con el fin de que no volviera a suceder algo así. Aunque la falta se achaca a un desconocimiento de la norma, este no es óbice para no respetarla.


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