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Marina Carmen Bravo: “Madrid no tiene que dejar que nos quedemos en casa”

Marina Carmen Bravo: “Madrid no tiene que dejar que nos quedemos en casa”

By In Sin categoría On 12 agosto, 2018


Marina Carmen Bravo, coja, pensionista, activista y peleona de la accesibilidad en Madrid, comparte casi a diario en sus redes sociales vídeos de sus experiencias personales con las barreras en la ciudad.

Marina Carmen Bravo
Marina Carmen Bravo, coja, pensionista y activista ÁLVARO MINGUITO
PUBLICADO

2018-08-11 07:00:00

Va en silla de ruedas y esquiva todos los días barreras no solo arquitectónicas, sino también institucionales. Marina Carmen Bravo, coja, pensionista, activista y peleona de la accesibilidad en Madrid, comparte casi a diario en sus redes sociales vídeos de sus experiencias personales con esas barreras.

¿Eres madrileña?
Soy de Cáceres pero vine muy pequeñita a Madrid, cuando me dio la polio, a los seis meses la primera vez. Me llevaban al Hospital del Niño Jesús para hacer rehabilitación. Había colegio también y allí hice toda la básica.

¿Eres una de las que no recibieron vacuna?
Sí, la vacuna estaba desde el año 53 y a mí me dio la polio en el 60. No se la ofrecieron a mi padre ni sabíamos nada. Antes de que me diagnosticaran, pensaron que era sarampión.

¿Pero llegaste a estar de pie, a andar?
Caminé con bastones y luego utilicé la silla. Tengo osteoporosis y no es bueno que siga andando porque me puedo romper, pero además tengo lesión medular. La escoliosis de columna es tan retorcida que ha provocado lesión medular.

¿Qué es el síndrome postpolio?
Las manos y las piernas que tienes bien empeoran. Es como si estuvieran agotadas. Es como si las células buenas se gastaran antes de tiempo. Los que íbamos con bastones al final hemos terminado en silla porque los brazos no aguantan los bastones ni nuestro peso. Los brotes dan como bajones y pueden durar dos años o tres. Entre 1999 y 2002 me dio uno muy fuerte.

Madrid no es ciudad para…
Ni para silla de ruedas ni para bastones. Lo hablé con el médico y estamos convencidos que los botes que da la silla sobre pavimento desigual o empedrado pueden suponer un problema de médula para una columna que no está bien. Cuando bajas un escalón que no tiene rebaje o cuando has bajado una rampa de un autobús de golpe, ese golpe no te lo quita nadie. Eso me ha pasado varias veces, y los escalones, ni te digo.

¿Cuáles son los mayores obstáculos en tu día a día?
Las barreras arquitectónicas y de transporte, desde que te levantas prácticamente hasta que te acuestas.

¿Tú tienes una vida independiente?
Exacto, y esa independencia me cuesta hasta para ir al servicio. No encuentras un baño adaptado. Yo tengo ahora problemas de vejiga. Precisamente es una enfermedad añadida a no poder ir al baño cuando lo necesitas. No puedes beber para evitar ir al baño. Es un problema añadido.

Militas en varias luchas que te cruzan: movilidad, sanidad, pensiones…
Es que en sanidad, una persona con discapacidad se encuentra de todo. Cuando tuve a mi hijo, que ahora tiene 26 años, pretendían que me levantara sola y me duchara sola. ¿Es que soy la primera coja que tiene un niño? Alucinaba. Las personas con polio hemos sido muy independientes desde pequeños porque nos han dicho siempre “lo puedes hacer”. Podemos hacer casi todo y, como lo hemos hecho, ahora que estamos mal por el síndrome postpolio, no nos creen que estemos tan mal.

Estás en la plataforma para la memoria de las víctimas de la polio. ¿Buscáis la reparación?
Sí, no tenemos ni siquiera el reconocimiento todavía. Es evidente que estamos pagando unas consecuencias que no tendríamos que pagar. Ya no solo por nosotros sino por nuestros hijos. Mi hijo no tiene por qué pagar algo de lo que ni siquiera sus padres han tenido la culpa, pero hasta su educación ha estado supeditada a los problemas físicos de sus padres, que tienen la polio porque no fueron vacunados en su momento. La mayoría de los ficheros del Hospital del Niño Jesús de cuando éramos pequeños los quemaron. Como no tienen obligación de guardarlos más de diez años… Gente trabajadora del hospital nos ha dicho que los guardaron por un tiempo y, cuando vieron que la cosa se iba a complicar, los quemaron.

¿Qué hay que cambiar en Madrid para que te puedas mover con facilidad?
[Ríe a carcajadas] ¡La accesibilidad! No se puede hacer una obra, por mucho técnico que haya, sin contar con nosotros. Estoy peleando en ese sentido de todas las maneras posibles. Somos un peligro en la calle porque somos muy decididos. Es muy difícil que nos quedemos en casa pudiendo salir. Madrid no tiene que dejar que nos quedemos en casa. Nos tiene que abrir las puertas. ¡Con lo que me gusta la libertad!


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