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«La ciudad vive de espaldas a las personas con discapacidad»

«La ciudad vive de espaldas a las personas con discapacidad»

By In Sin categoría On 7 octubre, 2018


El colectivo de discapacitados físicos afirma que sus demandas empiezan a ser eternas

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SANTI M. AMIL
CÁNDIDA ANDALUZ 
OURENSE / LA VOZ 

Olga Cuña Blanco es desde el 2011 presidenta de Aixiña, asociación sin ánimo de lucro dedicada a la atención de personas afectadas de discapacidad física, parálisis cerebral y tercera edad dependiente. Al frente de esta entidad se ha convertido en la voz de aquellos a los que la tan manida palabra «movilidade» les suena a algo antiguo, a una demanda que desde hace años forma parte de su bandera.

-¿Qué momento vive Aixiña?

-Es una asociación con centro especial de empleo que persigue la integración de la persona con discapacidad fisica y parálisis cerebral. Además, tenemos la parte de servicios sociales. Es el círculo que se cierra. La parte social apoya al centro especial de empleo y viceversa. Buscamos la integración laboral de las personas con discapacidad y atender al usuario, desde un niño a un adulto, que necesite rehabilitación, logopedia… Además tenemos unos pisos de colonias en Sanxenxo adonde van usuarios en verano, bien con familiares o con voluntarios, aunque cada vez esto último es más difícil.

-¿Por qué hay más problemas ahora con el voluntariado?

-Porque cambió mucho. Recuerdo que cuando empecé éramos un grupo de personas que participaba en fiestas o actividades e íbamos todos juntos. Ahora se ha profesionalizado. No encuentras lo que tenías antes porque tampoco son los tiempos de antes, en los que eramos un grupo de amigos. A nosotros nos ha afectado para mal, porque ahora tienes personas con discapacidad que les gustaría hacer ciertas actividades, pero si ellos no tienen a alguien cercano, pues lo tienen más complicado.

-¿Cuántas personas forman parte de la entidad?

-Actualmente somos algo más de 500 y aquí vienen todos los días una media de 60 personas. El edificio de Aixiña lo compartimos con otras entidades. Entre todas somos bastante más. Compartimos espacios y a veces, si podemos, profesionales. Eso está muy bien. Nos apoyamos unos a los otros y tenemos muy buena relación con todas las entidades. Intentamos suplirnos en donde no llegamos.

-¿Es Ourense una ciudad amable con los usuarios de Aixiña?

-La ciudad vive de espaldas a las personas con discapacidad. El colectivo no, pero las personas sí. Es decir, la ciudad vive de espaldas, pero los individuos están muy comprometidos. Tenemos muchos problemas en la calle. Son los mismos de siempre y son eternos. Por ejemplo, solo hay un baño público adaptado, en los jardinillos del Padre Feijoo, y se encuentra en muy mal estado. Hay varios negocios céntricos importantes en los que es imposible entrar. Una persona con discapacidad tiene que avisar o pasar por la puerta de atrás, por donde entra la mercancía. Y esto es ahora, que se supone que hay leyes que obligan a tener estos lugares adaptados.

-Entonces, la realidad no viene acompañada con lo que la gente piensa y dice.

-Sí, por ejemplo en los autobuses. Los conductores son extraordinarios, porque hacen cualquier cosa para ayudar, pero los vehículos no están preparados. ¿Cómo hace la persona si entra sola para anclarse?, ¿cómo paga? A veces las rampas no funcionan o si la marquesina no tiene un lugar para que se apoye la rampa, pues la silla se va para atrás… Se baja el conductor, vale, pero no debería ser así. La sociedad ha avanzado mucho en este aspecto pero la gente debe pensar que a una persona con discapacidad también le apetece poder moverse sola por la ciudad, sentirse libre y no tener que depender de nadie.

-¿Se ha hecho algo sobre este asunto en los últimos años en Ourense?

-Puedo decir que en los rebajes de las aceras sí se han preocupado y se ha arreglado. Pero quedan muchas otras cosas. Hay calles nuevas en las que los pasos de peatones no tienen rebajes de aceras. Hay buena voluntad pero algo falla.

«Con las terrazas nos es imposible avanzar, tenemos que hacer que la gente se levante»

Los miembros de Aixiña viven casi sorprendidos la polémica en torno a los coches en los colegios, aunque como afectados que también son algunos, creen que se tendrían que dar más facilidades. Ellos se encuentran atrancos todos los días.

-A veces creemos que no estamos en la realidad de la sociedad. Si alguien aparca solo cinco minutos en un rebaje de un paso de cebra, ¿cómo hace un discapacitado para que le vean? Y eso nos lo encontramos todos los días. Como con los cajeros, a la mayoría no llega una persona con silla de ruedas. ¿Cómo hace con el teclado? Ellos tienen su dinero ahí y tienen derecho a poder sacarlo, pero no se piensa.

-¿Cómo se pueden solucionar todos estos problemas?

-En primer lugar poniéndose en el lado del otro. Pero hay cosas que no entendemos, porque un técnico debe saber lo que se puede o no autorizar. Por ejemplo, en el centro los rebajes están solucionados, pero no todos vivimos en esa zona. Y otro tema es el de las terrazas. A veces es imposible avanzar, hay que hacer que la gente se levante para pasar con una silla y como quieras regresar no lo haces por no volver a molestar.

-¿Se sienten apreciados?

-A nosotros no nos gusta crear polémicas, queremos estar abiertos a todo el mundo y seguir trabajando, intentando que el usuario se encuentre bien, que aquí tengan una puerta abierta cuando se les cierren otras. Sin el capital humano que tenemos no podríamos seguir adelante. Eso es lo que nos importa. Si tienes un familiar con discapacidad no puedes llegar aquí y tener más problemas. Aquí necesitas ser acogido y atendido. Nosotros vemos las dos partes: ciudadanos generosos en una sociedad que no avanza en solucionar estos problemas.


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