Menu
Hay que empezar a pensar en el futuro de la Dependencia.

Hay que empezar a pensar en el futuro de la Dependencia.

By In Sin categoría On 13 mayo, 2014


Hay que empezar a pensar en el futuro de la Dependencia.

Eva Nasarre en una mesa redonda
Ayer, en una de esas conexiones casuales a Twitter, leí un mensaje lanzado a la red por @e_nasarre (Eva Nasarre). Apuntaba un dato estremecedor: de los 173.000 cuidadores de personas en situación de dependencia que cobraban la prestación económica hace tres años hemos pasado a 16.000. No tenía tiempo para dedicarle, pero me quedó el dato y el mensaje.

Más tarde he buscado la noticia en los medios y no la he encontrado. La fuente de la información está en la publicación del dato en la página del Servicio de Información sobre la Discapacidad (web aquí) que cita fuentes de la agencia Efe, que supongo que utilizará datos del Ministerio y que fue colgado el 9 de mayo.

Le doy unas vueltas a Google y no encuentro la información recogida en ningún medio (puede que el torpe sea yo) El mensaje de Eva fue retuiteado 11 veces. No parece haber tenido gran repercusión, y eso después del programa de Jordi Évole dedicado al tema.

Desde mi punto de vista el dato demuestra el profundo deterioro que vive la aplicación de esta Ley, su demolición controlada; máxime porque no se trata de un cambio de paradigma desde las prestaciones económicas a las prestaciones de servicio (el número de prestaciones de servicio no ha aumentado, ni de lejos, en la misma proporción)

Detrás de esta noticia hay mucho sufrimiento y mucha desatención. Una impresionante sensación de olvido y de injusticia que deben estar viviendo las personas que se encuentran en esta situación. Este proceso de deterioro, ya lo comenté en otras entradas anteriores, estuvo precedida de un proceso de «máquina del fango», de criminalización de los cuidadores acusándoles de fraude y de engaño.Un proceso de deterioro de la imagen que, como en muchas otras ocasiones, se utilizaba para ablandar y amoldar a la opinión pública al recorte que se iba a anunciar y acometer. Creo que este es un dato que tenemos que tener en cuenta y que yo, desde luego, tengo muy en cuenta para hablar de lo que voy a hablar a continuación.

Llevamos ya unos cuantos años lamentándonos de lo que está pasando, tenemos muchos motivos para ello, pero no hay mal que cien años dure, necesitamos reaccionar no sólo en las calles y en las denuncias sino comenzar a pensar en las propuestas de futuro. Una entrada de blog no da para grandes profundidades pero sí que creo que se pueden marcar algunas ideas, muchas de ellas sencillamente para abrir el debate.

De momento creo que hay un elemento a tener en cuenta (hay muchos más, pero no voy a desarrollarlos ahora) Creo que lo primero que hay que tener en cuenta es la voluntad de los propios afectados, las personas en situación de dependencia y sus familias. Antes de la Ley no estaban organizados. Ahora comienzan a estarlo, al menos en algunas Comunidades. Hay que escucharles, no aplicar sin más los a priori técnicos, ni los prejuicios ideológicos, ni los meros intereses comerciales.

Por la experiencia que tuve en la gestión del sistema, por lo que he podido hablar con personas en esta situación, algunos muy cercanos, me parece que hay que tener en cuenta que:
  • Las personas en situación de dependencia, en su inmensa mayoría, desean continuar viviendo en sus domicilios todo el tiempo posible.
  • Las personas en situación de dependencia suelen preferir ser atendidos por sus familiares y allegados.
  • Los familiares de estas personas, los que acaban asumiendo el rol de cuidadores y, masivamente, cuidadoras; suelen desear atender a sus familiares si cuentan con la ayuda suficiente. No es que crean que tienen la obligación de hacerlo (puede que también) sino que desean ayudar a las personas a las que quieren sin límite, como sólo se quiere a un padre, una madre, un hijo, un compañero o compañera de toda la vida. Si no entendemos esto es que no entendemos nada.
  • Las prestaciones económicas del inicio de la gestión de la dependencia, con el apoyo del pago de la cotización a la Seguridad Social, fueron valoradas positivamente por estas personas.
  • En todo caso lo que decían necesitar era otro tipo de apoyo complementario:  grupos de apoyo emocional, teleasistencia en algunos casos, supervisión técnica para adaptación del domicilio, ingresos temporales en residencia para descanso del cuidador, apoyo de estancias temporales (de un día o varias horas) en servicios de estancia diurna para facilitar que el cuidador atienda necesidades personales o familiares, alguna hora de ayuda a domicilio, de sustitución, complementaria…
  • Puede que se desee una plaza residencial o de Centro de Día, pero se está pensando en situaciones muy concretas, cuando la solución domiciliaria no es posible. En esas ocasiones, cuando la situación ha llegado al límite, lo que se desea es una respuesta rápida.
Entiendo que se trataría de centrar más la atención en el deseo de las personas, en su situación concreta y, desde allí, establecer los itinerarios personalizados de los que venimos hablando mucho y concretando poco (como sistema y como profesionales) De centrar la atención en procesos más personalizados, flexibles y ágiles (algo de lo que carecemos absolutamente)

Es evidente que este no es el único criterio a tener en cuenta, que hay otros, por ejemplo la necesidad de abordar de una vez la capacidad de prescripción técnica en el Sistema de Servicios Sociales (capacidad desde la que, con la adecuada supervisión, se puedan evitar desatenciones y abusos; se pueda ganar en agilidad y flexibilidad), la necesidad de establecer una adecuada coordinación entre los sistemas social y sanitario (que entiendo que se debe dar desde abajo, desde lo local y concreto, si no no funcionará), y muchas cosas más.

El modelo que debemos alumbrar debe ser mucho más complejo logísticamente porque se tiene que adaptar mejor a las necesidades y a la voluntad de los ciudadanos, sólo desde esa perspectiva será posible avanzar y mejorar el Sistema. La receta no puede ser única, la realidad es compleja y las soluciones deben adaptarse a esta complejidad. Lo curioso del asunto es que atender la necesidad expresada por los cuidadores y sus familiares es, probablemente, más barato y más eficiente que otras soluciones que se quieren generalizar (salvo claro, que estas últimas no pretendan cubrir a todas las personas en situación de dependencia)

Después de colgar esta entrada me confirman a través de Twitter que la información publicada se refiere al descenso en el número de personas cuidadoras de la dependencia dadas de alta en Seguridad Social. Es una respuesta del Gobierno a una pregunta parlamentaria formulada por el diputado socialista Miguel Angel Heredia en el Congreso de los Diputados.


Leave a comment