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CARTA DE UN CUIDADOR…

CARTA DE UN CUIDADOR…

By In Sin categoría On 6 noviembre, 2014



De Vanesa Ruiz García.

Otro día más ya pasó, ufff hoy ha sido un día duro, desde las 7 de la mañana, que he levantado a Tommy, lo he vestirlo, asearlo, ponerle en la mesa para que desayune, de tanto yo, le preparo lo que necesita, para su mañana en el centro especial, ese día tienen piscina, es importante, la toalla, el flotador, la crema de protección, ah y su medicación… sobretodo esta última es de suma importancia que no me olvide. En ese rato es un ir y venir continuo, siempre falta algo en la mesa, algo que no necesitaba el día anterior…
Tommy ya ha marchado, son las 8 de la mañana, hasta las dos no volverá, pero no hay tiempo que descansar, hay que limpiar una cosa, las tareas del hogar, ir a comprar, la comida ya preparada para cuando él vuelva… ufff que pronto pasa el tiempo cuando estas ocupado, la lástima, que no es tiempo que se dedique a uno.
Las dos, Tommy ya está al llegar, justo a tiempo acabé la primera parte, de las tareas del hogar… sí, sé que he tenido 6 horas, pero el supermercado anda lejos, había mucha gente, entre una aba y una col, me hecho al menos dos horas perdidas.
Nos sentamos a comer, intentando no olvidar nada, para no tener que dar tantos paseos. Tommy me he explica cómo le ha ido la mañana, muchas anécdotas divertidas. La verdad eran divertidas. Cuando ha acabado Tommy, lo he llevado al baño, para que aseara. A la media hora de su visita al baño, ha tenido que volver… que decirle… pobre… esas cosas no avisan… Su tarde aún no ha acabado, aún le queda la rehabilitación, la mía obviamente tampoco…. En ese rato libre me dedique a fregar cuatro cacharros. A las 4.30 le he subido al coche… es un muchacho de 18 años… un poco alto, obviamente, también se nota en el peso, suerte que me dediqué hacer pesar, antes de coger este trabajo a las cinco ya estaba en su rehabilitación, hasta las 6 no salía, media hora de trayecto… no me salía a cuenta volver a casa, por ello, lleve a la modista cuatro cosas, que en la mañana me olvide, entre en el supermercado, para hacer la cena de esa noche…. ¿Qué hacer de cenar? ¡el dilema de cada día! Las 17.40… 20 minutos para recogerle, el centro estaba al lado de una cafetería, sí, me tomé un café. Ya que ese día ni merienda pude hacerle, le compre una pasta, no era habitual, pero un día era un día.
A las 18.30 ya estábamos en casa, Tommy volvía enfadado, le habían regañado en rehabilitación, él se desquitaba conmigo… ya era algo habitual, una vez vale, pero siempre así… ufff es duro, yo entiendo que su condición no es fácil, pero mi trabajo también es muy duro, que te echen gullas, cuando lo único que haces es intentar ayudar… bueno, yo sé que tú me entiendes querido diario… ya en casa el miraba 4 cosas en el ordenador, mientras le preparaba el baño, para su ducha, le desvestí, le metí en la ducha, de tanto el se duchaba, yo seguía mis tareas, claro que la primera. Era preparar su pijama, y las toallas para cuando saliese. De tanto acababa, empecé hacer la cena, y a doblar y planchar la ropa de mientras…
Las 20.00 Ya Tommy esta duchado y preparado para cenar… ya de mejor humor, ambos lo hicimos. Hoy sus padres llegarían tarde, me tocaban horas extras, para variar, y sin aumentar un solo euro. A las 22.00 estaba fregando los platos de la cena, esperando que Tommy me dijera para acostar, pero como todo joven él no deseaba que fuera tan temprano. Así que me senté a descansar unos minutos… ¡y me adormile en el sofá! Suerte que Tommy tiene sus ratos comprensivos… era las 23.00 cuando me dijo para acostar… llevarle al lavabo para su aseo, llevarle a la cama, cargar su silla motor, preparar la ropa de la mañana siguiente, acercarle el móvil, llenarle su botella de agua… ufff ahora sí, a descansar hasta mañana, esta noche se encargara sus padres si necesita algo.
Querido diario, tu mejor que nadie sabes que adoro ese chico, pero día, tras día, siempre igual, siempre la misma rutina del no parar… ufff es muy frustrante y agotador, No es Tommy, es el trabajo en sí, que te quema tanto física como psicológicamente, va destruyendo la autoestima de uno, llegas a un punto que ignoras si tienes vida propia o no. No importa mi estado de ánimo, siempre tengo que estar de buen humor… no siempre es posible… al mismo tiempo, tengo que tragarme mi dolor, mi frustración, no hay que ser un psicoanalista para confirmar que eso no es nada saludable… ver la felicidad de Tommy no tiene precio… pero a veces me pregunto ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Realmente vale la pena? Sobre todo por tan poco dinero que me dan, no es que mis jefes sean tacaños, es que el gobierno, ya no da más… ¿Quién sobrevive con 350 euros? ¡Es imposible! Veo la felicidad de ese chico, me convenzo que si…. Pero eso no quita, mi realidad escondida.

Gracias, mi diario… gracias una vez mas, escribirte todo lo que siento… me ayuda a sobrellevar esta frustración callada. Asta mañana, mi mejor confidente…

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