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Iván Heras: ´Nunca imaginé lo que pesan las piernas´

Iván Heras: ´Nunca imaginé lo que pesan las piernas´

By In Sin categoría On 10 febrero, 2015


«Esto no era lo acordado, como si de una broma de mal gusto se tratase, cuando todo parecía llevar el camino recto la vida me regala un giro inesperado, un giro asqueroso y cruel, un giro que es el capricho imprudente de una persona que no sufrió ninguna consecuencia, me las dejó todas para mi. Y así me veo aquí sentado, en un sitio donde jamás me hubiera imaginado». Es la frase que inaugura el blog de Iván Heras Pérez, el conductor de la moto, de 26 años, que sufrió un accidente el pasado 3 de diciembre en la avenida de Alfonso IX tras chocar con un Renault Laguna que salió de Flores de San Torcuato y realizó el giro prohibido hacia la izquierda. Iván sufre unalesión medular que le ha dejado en silla de ruedas.

Iván Heras
Casi dos meses después del accidente, Iván avanza en su nueva vida en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, desde donde va relatando las andanzas de su día a día en el blog «estonoeraloacordado.blogspot.es«.
«Siempre he sido un tipo positivo. Me he prometido dejarme hasta el último suspiro en esta recuperación. Si me paro a pensarlo, esta putada me ha enseñado varias cosas positivas. Desde que mis piernas dijeron basta, estoy aprendiendo a ver la vida de una manera diferente. He aprendido muchas muchas cosas, y no solo a moverme en silla de ruedas, a esquivar los malditos bordillos, a colocarme con los brazos y no con las piernas, que también, sino cosas mas profundas. He aprendido a apreciar los pequeños gestos de la gente, a dejar las prisas a un lado, a disfrutar de lo que tengo y no a pasarme la vida deseando lo que no tengo, a disfrutar de una conversación, a degustar los pequeños placeres». Lo importante, dice, «ni se ve ni se toca, se siente. Cuantas veces me he reventado por dinero, me he pasado 15 horas trabajando a saco, y ahora, podría trabajar 15 horas por la sensación de que lo he hecho, de que he dado un paso más». El joven recuerda a las personas que le han apoyado en sus momentos difíciles, antes de dar «por empezada mi nueva vida, de sufrimiento, que acabará estando repleta de un montón de satisfacciones, porque estoy seguro de que me queda mucho que reír, mucho que vivir». Y efectivamente el día a día de Iván es un relato de superación: «¡Tengo agujetas, si! Y las estoy saboreando como el mas dulce de los postres. Hace tanto que no tenía esta sensación… El gimnasio es como la Meca del hospital, es donde se fraguan los milagros, es donde puedes ver a un tipo agarrarse a las paralelas y levantarse de la silla. (….) Me sentí un afortunado allí. Si, no me he vuelto loco, me sentí afortunado porque todo podía ser peor. Dentro de lo que me pasa, que es bastante grave, podría estar inmovilizado de cuello para abajo, respiración asistida, no mover las manos…. Como dice alguien muy especial, a todo hay quien gana».
En esos momentos difíciles afloran los recuerdos de «mi otro yo antes del accidente»: las cañas con los amigos, las carreras, «mis chicos de «TriDuero». Quien me iba a decir a mi que iba a disfrutar tantísimo de correr, parece mentira. Empecé a correr medio en broma, porque me sobraban unos kilitos… y de repente, me vi en carreras de montaña».
El relato de Iván deja claras las dificultades de la recuperación: «Llevo un par de días pasándome de la silla a la cama, de la silla al coche o por ejemplo, algo que me asustaba mucho, y al final, resulta que no era tanto, ponerme y quitarme las zapatillas. Son avances, y me encantan. Me hacen sentir un poco más independiente». La rehabilitación descubre al zamorano realidades sorprendentes. «Es increíble, llevo toda la vida viéndolas ahí debajo, conmigo a todas partes, últimamente musculadas y fuertes, y sin embargo nunca me había parado a pensar en lo que pesan las piernas. Hago a diario seis series de pesas y no soy capaz de levantarlas a la hora de subirme a la cama».
Esfuerzo, trabajo, dolor, todo se lleva mejor cuando hay un objetivo, se ve un avance en la recuperación. Pero no todo es sufrimiento: «Hoy los compis y yo, cenamos pizza, que coño, no todo va a ser sufrir». Iván relata su primera salida, «viaje en bus yo solo. Diréis, vaya tontería, pero yo estoy descubriendo un montón de cosas nuevas, y me doy cuenta de que se hacen, que se tarda mas, si, pero al fin y al cabo se hacen, y como dicen en mi Sayago (no me olvido de Sayago) el tiempo lo da Dios de balde. Estoy descubriendo mi nueva vida, estoy creando mi nueva vida». Entre las dificultades, las añadidas de su silla, «que pesa ocho arrobas», aunque espera que la definitiva sea más liviana y ya tiene puesto el ojo en una de fibra de carbono.
«Aquí dicen que no has estado en parapléjicos si no has tenido infección de orina o te has caído, yo estoy en parapléjicos, y no he tenido infección de orina, así que, fácil ecuación, me he dado un guarrazo elegantón. Tranquilos, no me ha pasado nada, solamente ha sido la impresión de mi primera caída, por lo demás una jartá a reír. Seguro que es la primera de unas cuantas, que me caeré mas veces, y seguro que solo o con ayuda, me voy a levantar, porque el primer paso hasta el éxito es tener claro que vas a alcanzarlo».

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