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«Todos somos diferentes y tenemos alguna disminución»

«Todos somos diferentes y tenemos alguna disminución»

By In Sin categoría On 15 febrero, 2015


07/02/2014 – 00:00

"Todos somos diferentes y tenemos alguna disminución"
Foto: Roser Vilallonga
Nada le frena
Habla con dificultad, camina lento…, ¡pero nada le frena, nada le calla! Sus padres fomentaron su autonomía, desde niño cogió la vida por los cuernos y se ha labrado un espectacular currículum: doctor en Biología por la UB, máster en Bioinformática en el Institut de Biotecnologia i Biomedicina (IBB) de la UAB… Tiene novia y es feliz. Y emigra a Croacia para trabajar como investigador -domina el inglés, «el idioma de la ciencia»-, lo que aquí no encuentra. Se dedica a la ciencia «para ayudar a otros». Me parece todo un ejemplo: si él puede, ¿no vamos a poder los demás? Le pregunto por esta crisis: «¡Nada es para siempre, todo pasa!: lo bueno y también lo malo». ¡ !
Parálisis cerebral?
Sí.

¿Qué le pasó?
Anoxia perinatal: falta de oxígeno al 

nacer.
¿Por qué?

El parto se alargó, por problemas de dilatación, y me 

ahogué… Casi muero. ¡Sobreviví, por 

suerte! Con el cerebro lesionado.

¿Qué lesión?
El daño neurológico afecta al sistema nervioso central: 

hablo y camino con dificultad.

Pero piensa bien, ¿no?
Tengo una carrera, dos másters, un doctorado y dos 

medallas -plata y bronce- como nadador paralímpico.

No habrá sido fácil…
No. Pero todos tenemos alguna dificultad para algo, ¿no? 

Aquel por bajito, el otro por miope…

Yo.
Aquella por tímida, el otro por complejos… Son 

dificultades…, pero no tienen por qué ser problemas. ¡Yo no 

tengo un problema!

¿Cuándo supo que era… diferente?
Todos somos diferentes. Todos tenemos alguna 

disminución.

Ya, pero la suya… es más visible.

Mi madre es enfermera y a los cinco meses se dio cuenta 

de que algo no iba bien.

¿Es importante el diagnóstico precoz?
Sí. El sistema nervioso está formándose en los tres 

primeros años de vida… Y el cerebro es plástico: cuanto 

antes y más lo ejercites, ¡mejor! Pronto empezó mi 

entrenamiento.

¿En qué consistió?
Mi madre me tiró a una piscina, y a nadar.

Dicho así…
Pronto me llamaban «el pez». Mis padres me han dado 

mucha caña, y yo se lo agradezco. Nada sobreprotección. 

Y, luego, mucha fisioterapia y 

logopedia: «Camina sobre esta línea, pon la lengua aquí…».

¿Quién más le marcó en su niñez?
Una profesora, Francina: íbamos de excursión y me hacía 

caminar delante, y si me quedaba atrás, detenía a todos y 

volvía a ponerme delante.

¿Se sentía usted normal?
Mis padres me enviaban a comprar el pan, y de colonias, y 

estudiar… A los 18 años me saqué el carnet de conducir.

Bien, pero las miradas de la gente…
Me afectaron durante la adolescencia, cuando ser diferente 

es un delito, cuando quieres tratar con chicas…

Cuente una anécdota.
Una chica me rechazó y me dijo: «Ve acostumbrándote a 

estar solo». Ja, ja…

¿Por qué se ríe?
Ella no tenía pecho ni estudios. ¡Hay gente ciega: no ve más 

allá de su nariz!

La apariencia pesa mucho…
Algunos saben trascenderla para ver a la persona, sus 

valores, actitudes, saberes…

¿Sigue nadando?
Sí, pero ya no me entreno ni compito. Llegué a entrenarme 

seis horas al día y gané medallas en Barcelona’92 y Los 

Ángeles’96, con 17 y 21 años. Ahora

 aún puedo nadar 3.000 metros en una hora y media.

¿Cuál ha sido su truco?
Convertir cada desventaja en ventaja. Yo era lento en los 

exámenes, no me daba tiempo a acabarlos, así que…, 

¡desarrollé capacidad de síntesis y respondía sin rodeos!

¿No ha usado su circunstancia para dar lástima?
Jamás. Odiaría hacer eso. Lo mío es actuar. Me da risa eso 

de «imagina algo con convicción y lo conseguirás». No, no… 

Imagina, sí, pero… ¡hazlo! 

¡Actúa!

¿Qué vocación tenía de niño?
Un profesor explicó en clase de biología el ciclo de Krebs: 

me fascinó. Tiene que ver con la respiración de las células. 

Decidí estudiar biología. ¡Y hoy soy doctor en Biología!

¿Influyó su afección en esa elección?
Ahora sí: quiero investigar técnicas para mejorar el 

tratamiento de la parálisis cerebral, incrementar 

capacidades neuronales, optimizar la calidad de vida 

de los niños enfermos. Es mi gran sueño…
¿Alguna pista?
Creo que la meditación puede modular la conducta: modifica 

el sistema nervioso para acrecentar la conciencia de cómo 

estás.
¿Ha empezado ya su investigación?
Llevo meses buscando trabajo en algún centro de 

investigación en España, Catalunya…

Su forma de hablar y caminar ¿se interpone en su vida 

laboral?
Sí. Se habla de integración…, pero de boquilla. Me llamó por 

teléfono una persona para testarme y al oírme hablar… ¡me 

colgó!
¿Qué le diría si pudiera?
Se lo dije: le llamé, hablamos, me reconoció que el prejuicio 

le pudo… Qué lástima.

No sabemos tratar con personas como usted: 

enséñeme.
Actúa con naturalidad. Y pregunta. Y escucha. ¡Y ya está!
¿Qué consejo daría a quien tenga una discapacidad?
¡Hasta el infinito y más allá!
¿Cuál es su horizonte ahora?

Tras ofrecerme en montones de centros aquí y no conseguir 

nada, me quieren en el equipo investigador del Institut 

Rudjer Boskovic de Zagreb, en Croacia, de proteómica y 

genómica: ¡me largo la semana entrante!

Leer más: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20140207/54400917704/todos-somos-diferentes-y-tenemos-alguna-disminucion.html#ixzz3RnxvHcLx

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