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Los ciegos se encomiendan a los tribunales para frenar la deshumanización de la ONCE

Los ciegos se encomiendan a los tribunales para frenar la deshumanización de la ONCE

By In Sin categoría On 19 octubre, 2015


C. Ribagorda  @CRibagorda carlos.ribagorda@bez.es 

Un vendedor de la ONCE ante su quiosco

Un vendedor de la ONCE ante su quiosco
 EP
Perdida la batalla sindical interna -la dirección controla la central mayoritaria, UTO-UGT- y ante la falta de respuesta del Gobierno, vendedores ciegos recurren a los tribunales como última esperanza para recuperar derechos laborales. La ONCE niega que las ventas sean el único baremo para evaluar a un trabajador.
Pírrica, pero victoria al fin y al cabo. El magistrado Fernando Lisbona, titular del Juzgado de lo Social número 38 de Madrid, acaba de dictar una sentencia por la que obliga a la ONCE a indemnizar o a readmitir en su puesto de trabajo a un vendedor despedido el 12 de septiembre de 2014 por baja rentabilidad. El magistrado explica que la culpa es de la crisis, no del vendedor. 
Según la institución, el empleado no consiguió llegar al mínimo de ventas exigido por la ONCE durante cuatro meses seguidos, de marzo a junio de 2014, fecha en la que se le abrió un expediente sancionador que acabó con su despido en septiembre. Le acusa también de, voluntariamente, no hacer todo lo posible por vender los diferentes juegos que comercializa la institución.
El Convenio Colectivo de la ONCE refleja que los vendedores están obligados a vender un mínimo de 210 euros al día. Si no lo consiguen durante dos meses consecutivos, la organización puede imponerles sanciones de empleo y sueldo e, incluso, forzar el despido.
Con estos argumentos, la dirección de la ONCE ha intensificado las sanciones a los vendedores ciegos y los despidos, así como la negativa a permitir la venta del cupón a afiliados. Además, han empezado a ofrecer contratos de tres días a la semana por un sueldo de 469 euros. De esta forma, según el sindicato CC OO., “se condena a los ciegos a vivir de la caridad de padres o amigos”. Es la deshumanización de la ONCE. 
La culpa es de la crisis
Por eso, la reciente sentencia ha sido calificada por el sindicato de “importantísima” por lo que supone de “varapalo” o de freno a esa ‘deshumanización’. En su sentencia, el magistrado echa por tierra uno por uno los argumentos de la ONCE para el despido. Así, en la página 33 el juez asegura que “no queda acreditado” que la bajada de las ventas en el quiosco del vendedor sea por su culpa “sino que dicha disminución viene propiciada por la situación de crisis”.
Además, el magistrado niega el otro argumento habitualmente utilizado por la ONCE: la voluntariedad del vendedor en la caída de ventas. “Queda acreditado por tanto que el hecho de la falta de ventas no trae su causa de la desidia del demandante pues la venta baja incide en la imposibilidad de cobrar comisiones, y no es creíble que el demandante renuncie a cobrar comisiones”.
«Es el segundo juicio de despido que ganamos en Madrid. Es importante porque marca el camino de lo que debería ser a partir de ahora en el resto de juicios», explican en CC.OO. 
“Es el segundo juicio de despido que ganamos en Madrid. Es importante porque marca el camino de lo que debería ser a partir de ahora en el resto de juicios que tengamos”, asegura Miguel Ángel Lázaro, responsable de CC.OO. en la ONCE.
Desde la dirección de la organización se niega la mayor y se asegura que no existe tal deshumanización. «El mínimo de 210 euros es algo orientativo y no es lo principal a la hora de ver el rendimiento de un vendedor. Hay más cosas», asegura un portavoz. «No existe ningún plan dentro de la casa para deshacerse de los vendedores ciegos. Ahora, gracias a la formación, los afiliados prefieren ir a la universidad y estudiar una carrera. Tenemos hasta 1.000 afiliados en diferentes universidades», explica.
Los tribunales, campo de batalla
Ante lo que consideran el abandono del Gobierno, tutor de la organización, que no ha tomado una sola medida, y la pérdida de la batalla sindical dentro de la ONCE -controlan el sindicato mayoritario, UTO-UGT-, en Comisiones Obreras se han encomendado a los tribunales para intentar frenar la pérdida de derechos laborales. En definitiva, los tribunales se han convertido en el campo de batalla para evitar esa deshumanización. 
Y esa batalla es cada vez más cruenta. “Al principio, hace años, los despidos y las sanciones de empleo y sueldo eran muy puntuales y las solíamos ganar todas en los tribunales. Pero han ido tomando medidas concretas que nos han hecho perder algunas sentencias. Ahora hay jueces que les están dando la razón”, explican desde CC.OO.
¿Qué medidas ha tomado la ONCE? En primer lugar, cambiar los estatutos de la institución para que la venta del cupón no sea un derecho de los afiliados. Tras ese cambio, en 2011, la organización sólo se compromete a formar a los afiliados para ayudarles a encontrar un trabajo dentro o fuera de la institución.
Esa decisión fue plasmada meses después en el Convenio Colectivo, que marca un mínimo de 210 euros de venta al día para evitar sanciones. Esto ha permitido que algunos jueces den la razón a la ONCE en los tribunales.
Es el caso del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León. En una reciente sentencia del 20 de mayo confirma la sanción impuesta a un vendedor por baja rentabilidad porque el Convenio Colectivo fija el mínimo de ventas por día en 210 euros y eso es un dato que“no exige prueba” ya que “es un referente normativo”.
Restringir la información
La segunda medida que han tomado desde la ONCE es no dar información a los sindicatos sobre las ventas de los vendedores. Normalmente, en los juicios, la institución aporta un estudio comparativo de las ventas del vendedor sancionado con otros de la misma zona para demostrar su tesis ante el juez.
«Antes teníamos esa información y la utilizábamos para defender a los vendedores», aseguran en CC.OO.
“Antes teníamos esa información y la utilizábamos para defender a los vendedores aportando pruebas de que no sólo ese vendedor en concreto estaba por debajo del mínimo, sino que había otros que también estaban por debajo del mínimo en esa misma zona y no habían sido sancionados”, explica Lázaro.
“Ahora no nos dan esa información, nos la niegan, y ellos aportan una comparación con algún vendedor de la zona que sí supera el mínimo para dejar en evidencia al sancionado y demostrar que la baja venta del cupón es por su culpa”, aseguran desde CC.OO.
La ONCE gana poco a poco
Estas actitudes están permitiendo que cada vez más jueces den la razón a la ONCE frente a sus vendedores ciegos, dejando al descubierto la diferencia de criterios entre los magistrados para un mismo hecho.
Por ejemplo, en la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (mayo de 2015) el magistrado asegura que el Convenio Colectivo de la ONCE fija en 210 euros diarios la venta mínima y que eso “no exige prueba”, mientras que en otra sentencia de un juzgado de Granada (junio de 2014), el magistrado asegura que no se le puede achacar falta de rentabilidad a un vendedor “sin tener en cuenta un estudio de mercado ni las circunstancias concretas de cada puesto de trabajo…”.
La batalla continúa.

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