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CUANDO UNA PAREJA EN UN RESTAURANTE ME HIZO DARME CUENTA DE ALGO QUE HABÍA OLVIDADO SOBRE MI FAMILIA

CUANDO UNA PAREJA EN UN RESTAURANTE ME HIZO DARME CUENTA DE ALGO QUE HABÍA OLVIDADO SOBRE MI FAMILIA

By In Sin categoría On 15 enero, 2016




Sara Sara Fragoso

Cuando nuestra pequeña Amelia nació hace 18 meses, la atención se centró en su supervivencia. Ella nació con un cromosoma 21 extra que, en su caso, causó una grave cardiopatía. Amelia comenzó a tener serios problemas despues de unas semanas de nacimiento: luchando para comer e incluso sólo para respirar. Ella estaba dentro y fuera del hospital muchas veces ese primer año por enfermedades, una cirugía a corazón abierto y una cirugía para colocar su tubo gastrointestinal.

Cuando Amelia llegó a un año, con los problemas de salud más graves detrás de nosotros, cambiamos nuestro enfoque a la terapia para ayudar a aprender a comer, caminar y hablar.

Cuando una pareja mayor se interesó por Amelia en un restaurante, no me sorprendió. Como Amelia no come, ella se pasa la hora de comer saludando sonriendo y jugando. La pareja se acercó a mí después, y el señor dijo: «Ella es la niña más adorable que nunca vi! «Su esposa hizo señas a nuestros otros dos hijos (de 5 y 3). Entonces ella dijo algo que me paró en seco:

«Tú eres una mamá con suerte.»

Mis ojos se llenaron de lágrimas. Esta pareja había estado observando nuestra familia durante el tiempo suficiente para saber que Amelia estaba siendo alimentado a través de un tubo, lo suficiente para ver que ella está detrás del desarrollo y tiene síndrome de Down. Pero también había estado observando el tiempo suficiente que llegaron a entender lo verdaderamente bendecidos somos de tener estos tres preciosos niños.

En medio de las enfermedades y cirugías y terapias, y detrás de tantos desafíos, no había tenido el tiempo suficiente para darme cuenta de lo increíble que realmente es mi familia. Siempre he sabido lo mucho que amo a mis hijos y que yo no los cambiaría por nada del mundo. Pero tener a alguien más que me lo dijera, alguien nos mira sin sentir lástima por nosotros – para ir mucho más allá que como para pensar tenemos suerte – fue un regalo.

Esta pareja me dio una nueva perspectiva y un nuevo mantra: Yo soy, de hecho, una mamá con suerte!

Traducido por ASPAU.

 


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