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«No tengo discapacidad, tengo una circunstancia y punto»

«No tengo discapacidad, tengo una circunstancia y punto»

By In Sin categoría On 31 agosto, 2019


"No tengo discapacidad, tengo una circunstancia y punto"

PILAR LARRONDO

Hay personas para las que no existen las barreras. Miriam Fernández (Madrid, 1990) es una de ellas. Nació con parálisis cerebral y desde ese momento el mundo se empeñó en frenarla. Ella, perseverante y testaruda, fue saltando uno a uno los obstáculos que le fueron poniendo por el camino. Pudo caminar, se apuntó a natación, es cantante y actriz, ganó Tú si que vales, participó en La Voz, pertenece a la compañía de teatro Blanca Marsillach y ahora publica Los cometas de Miriam (Oberón).

-Desarrolla otras facetas pero, ¿qué la motivó a escribir este libro?

-Doy charlas de motivación desde hace diez años y me apetecía. Me apetecía detenerme y dedicarle tiempo a expresarme, porque el lenguaje hablado y el escrito tienen muchas diferencias y matices. Quería profundizar un poco más en mi parte más íntima, hablar de cosas de las que no suelo hacerlo.

NO CAMBIARÍA MI DISCAPACIDAD, EL ‘BULLYING’ QUE SUFRÍ O SER ADOPTADA; GRACIAS A ESO TENGO ESTA MENTALIDAD»

-¿Ahondar en sus adentros y hablar de ello no es desnudarse demasiado?

-Sentía la necesidad. A raíz de las conferencias he descubierto a cuánta gente ayuda que cuente mi historia; hay muchas personas que encuentran puntos en común conmigo. Me veo en la responsabilidad de compartirlo para que la gente pueda ver el mundo desde otro prisma y eso le ayude a alcanzar la felicidad.

-¿Es más fácil de lo que parece llegar a ella?

-Sí. Lo que pasa es que muchas veces la felicidad es una decisión diaria. No es tan simple como levantarse, implica preguntarte dónde quieres poner tu foco de atención, si en aquello que tienes y es importante o en aquello que te falta o que no quieres que se estropee. Ahí está la decisión diaria.

-Creo que es la primera vez que entrevisto a alguien que se dedica a motivar a los demás y tiene todas las de la ley para hacerlo.

-Todas las vivencias fuertes te marcan y, si sabes tener la actitud adecuada, te sirven de enseñanza. No cambiaría mi discapacidad, el bullying que he sufrido en el colegio o ser adoptada. No lo haría porque gracias a eso tengo la mentalidad que tengo y ahora me veo en la responsabilidad de compartirlo. Cuando lo cuentas es desde una vivencia personal y eso hace que el que lo escuche empatice. He conocido a muchas personas que han vivido cosas similares y me las cuentan y eso es muy bonito. Es maravilloso porque al final es un dar y recibir súper bonito. Es como una especie de cadena de favores.

-¿Qué se le pasa por la cabeza cuando escucha a alguien decir no puedo hacerlo?

-Todas las veces que me han dicho que no desde que era muy pequeña. Me dijeron que no podría caminar, que estaba loca por hacer natación o por querer ser actriz. Y, fíjate, llevo seis años en una compañía de teatro nacional haciendo dos giras al año. Mi hermana, por ejemplo, me instó a no sacarme el carné de conducir porque decía que no tenía reflejos, que no era rápida. Pues tengo carné y estoy aquí. Con creatividad y la actitud adecuada se pueden conseguir muchas cosas.

-¿Podemos hacer lo que deseemos pero no queremos?

-Hay ciertas cosas para las que se requieren según qué habilidades. Hay aptitudes con las que se nace y que por mucho que me lo proponga no llegaré a tener. Pero sí que es verdad que, ante las cosas más cotidianas, nos ponemos la barrera antes de empezar. La parálisis cerebral más importante que existe es el miedo, no la que yo tengo. Primero hay que ser realistas y, después de sopesarlo, intentarlo una y otra vez de todas las formas posibles.

-Entiendo que cada uno se pone y conoce sus límites pero, en su caso, ¿alguna vez la han querido frenar en sus aspiraciones?

-Muchas veces. En mi caso lo han hecho por sobreprotección y porque me quieren, pero no ayuda en absoluto. Tengo la suerte de ser muy cabezota y de haber hecho lo que me ha dado la gana en todo momento. Si fuera por la gente que me rodea no sería ni cantante ni actriz ni habría hecho natación ni me habría presentado a La Voz. La vida te puede cambiar en un segundo, eso lo he comprobado desde que tengo 14 años.

-¿Qué le diría a aquellos jóvenes a los que obligan a estudiar una carrera porque tiene salidas y no por qué les gusta?

-Que es un error. ¿Quién sabe lo que va a ocurrir una vez que hayan estudiado? El día que tenga hijos les diré que sean lo que les haga felices. Nada más. Que se esfuercen, que aprendan y que avancen para vivir de aquello que les haga felices. Ahí te conviertes en el mejor de tu trabajo, no porque vayas de eso, sino porque lo haces con pasión. No hay que estudiar una carrera pensando en las salidas que tendrá o en el dinero que podrás ganar porque al final pierdes la motivación.

-De todas sus facetas, la de cantar creo que es su preferida.

-Es la más antigua y la que me ha acompañado toda la vida, pero ahora mismo no puedo elegir. Cada una de las facetas me regala cosas muy distintas, muy especiales. Al final, entre todas conforman un puzle. ¿Por qué nos tenemos que dedicar a una sola cosa si nos apasionan muchas? No entiendo que haya que tener un trabajo y como obligación debas estar dedicado a él en exclusiva durante muchos años.

-¿Sabe que eso rompe con los esquemas establecidos por la sociedad?

-Rompe con todo lo que socialmente se espera de la gente y socialmente todos tenemos en nuestra cabeza. Pero no todos queremos un solo trabajo. Yo digo: rompe los esquemas si quieres romperlos, si ves que tu vida va por otro lado, si ves que piensas distinto. Y si no quieres, no importa, porque estás a gusto y feliz en el esquema social. Fenomenal. Mientras seas feliz, elige el camino que te dé la gana.

-Canta, actúa, escribe… pero al final todos terminamos hablando de su discapacidad. ¿No le molesta que siempre se hable de ello?

-Es una cosa que yo tengo asumida y no pasa nada. Sé que el mundo funciona así. Otra cosa es que me sienta identificada con eso. No pasa nada porque sólo es algo visible y lo tengo asumido. Otra cosa es la opinión que yo tenga de mí misma, que no considero que tenga discapacidad. Creo que tengo una circunstancia y punto. Es el único matiz que yo haría, porque si yo te hiciera una entrevista no diría Pilar con gafas. Eres Pilar y tienes tu circunstancia, igual que yo.


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