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Un usuario en silla de ruedas lucha a diario por la igualdad en el metro de Valencia

Un usuario en silla de ruedas lucha a diario por la igualdad en el metro de Valencia

By In Sin categoría On 1 septiembre, 2019


Pedro Llorente denuncia los protocolos de actuación “injustos” que discriminan a los viajeros discapacitados, obligados a dar rodeos y a tener que coger finalmente un taxi

Cuando Pedro Llorente Escribano conoció, a través de El Buzón del Lector de La Vanguardia, la historia de Àlex Morente, un chico de 23 años en silla de ruedas que sufre la falta de adaptabilidad que aún arrastra el Metro de Barcelona, decidió que había llegado el momento de denunciar este mismo problema que él padece en el metro de Valencia.

“Tengo una diversidad funcional de nacimiento, llamada espina bífida, que me hace tener que ir en silla de ruedas”, explica Pedro Llorente, “y mi modo de transporte preferido es el metro”.

“El problema que tiene el metro para las personas de mi colectivo y otros similares es que, para poder finalizar el trayecto con éxito, debes utilizar ascensores, y, como todo el mundo sabe, todo mecanismo va a sufrir una avería más tarde o más temprano. Esto se convierte en un problema mayúsculo para las personas que necesitamos usar el ascensor”, lamenta este usuario habitual de Metrovalencia.

Usuarios de Metrovalencia.
Usuarios de Metrovalencia. (EP)

FGV (Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana) no tiene unos protocolos de actuación justos y adecuados para estas situaciones. Los protocolos seguidos por FGV que he tenido que sufrir en mi vida han sido dos y ambos han sido francamente indignantes”.

“El ‘viejo’ protocolo -que ya no está en funcionamiento- consistía en que, si el ascensor no iba, te tenías que ir a otra estación de metro. El ‘nuevo’ protocolo consiste en que, si el ascensor no funciona, igualmente te tienes que ir a otra estación de metro, pero esta vez FGV te paga un taxi adaptado”, detalla Pedro Llorente.

Según su experiencia, “estos protocolos responden a una voluntad de librarse de las personas que sufrimos este problema como si fuéramos un moscardón que ha entrado por la ventana en lugar de intentar encontrar la solución que menos trastorno nos provoque”.

Vista general de una estación de Metrovalencia, con las escaleras mecánicas.
Vista general de una estación de Metrovalencia, con las escaleras mecánicas. (Roser Vilallonga)

El protocolo actual es muy fácil de entender: que el marrón se lo coma el taxi”.

“Mientras las personas que no pertenecen a estos colectivos no sufren trastorno alguno si el ascensor del metro no funciona, ya que suelen limitarse a subir por las escaleras, nosotros nos vemos obligados a dar un gran rodeo, lo cual implica no solo una pérdida de tiempo y esfuerzo innecesarios, sino también una discriminación que no se produce por la avería, sino por unos protocolos inadecuados que tan solo se centran en que la empresa no tenga problemas y en que sus intereses queden bien resguardados”, denuncia este usuario en silla de ruedas.

Andén de una estación del metro de Valencia.
Andén de una estación del metro de Valencia. (Roser Vilallonga)

“El hecho de que solo las personas que pertenecemos a estos colectivos nos veamos afectados por las averías del ascensor demuestra una diferencia material de derechos: las personas que no pertenecen a este colectivo tienen su derecho a usar este servicio prácticamente siempre, pero nuestro derecho depende del día. FGV no tiene la culpa de las averías, pero sí de crear unos protocolos que no garantizan la igualdad de toda la ciudadanía ante estas situaciones”.

Pedro Llorente tiene claro que “no he elegido el metro para terminar usando un taxi, si quiero un taxi lo cojo desde mi propia casa y lo puedo pagar yo. Bajo la apariencia de un taxi gratuito que te ayuda a solucionar el problema, se esconde la intención de FGV de que el taxi se encargue de un marrón del que ellos se desentienden, ya que es evidente que si acabo utilizando un taxi es porque, evidentemente y de facto, he sido excluido de utilizar el metro en términos de igualdad con las personas que no pertenecen a mi colectivo”.

Una usuaria del metro de Valencia utilizando las escaleras mecánicas.
Una usuaria del metro de Valencia utilizando las escaleras mecánicas. (Roser Vilallonga)

Ante esta situación, Pedro Llorente tiene que recurrir a la misma solución que Àlex Morente debe adoptar en Barcelona: buscar a alguien que se solidarice con él y que le ayude.

Me veo obligado a que la policía o la gente que pase por ahí me hagan el favor de subirme por las escaleras cogiéndome de la silla, ya que ante estos protocolos es la forma en la que sufro un menor (o inexistente) trastorno y conservo mis derechos intactos: uso el metro que es el transporte que he elegido y no doy ningún rodeo”.

De esto mismo se quejaba Àlex Morente con respecto al metro de Barcelona:

Secuencia de cómo Àlex necesita la ayuda de otras personas para salir del Metro en plaza Espanya.
Secuencia de cómo Àlex necesita la ayuda de otras personas para salir del Metro en plaza Espanya. (Àlex Morente / AM)

No es justo. No es justo que yo tenga que estar pendiente de que alguien me ayude. No puede ser que una ciudad como Barcelona, todavía a día de hoy, tenga estas carencias. Espero que se tome conciencia y que se ponga una solución cuanto antes mejor”.

“Las excusas de FGV para mantener estos protocolos se suelen centrar en la seguridad de la persona afectada”, detalla Pedro Llorente. “¿Y si te caes mientras te suben por las escaleras? ¿Y si luego nos denuncias? Ante estas preocupaciones de FGV, resulta evidente como los protocolos están ideados para proteger a FGV de posibles daños”, relata este usuario de Metrovalencia.

Ahora bien, sí que es consciente de que “es cierto que la persona actuada puede sufrir una caída si se le ayuda de manera incorrecta”, pero considera que, “ante esta posibilidad, la solución no pasa porque un taxi se encargue del problema, sino porque haya gente formada y preparada para ayudar a la persona afectada a subir las escaleras”.

Usuarios del metro de Valencia salvando los desniveles mediante las escaleras mecánicas.
Usuarios del metro de Valencia salvando los desniveles mediante las escaleras mecánicas. (Roser Vilallonga)

Este usuario lamenta que “he podido hablar en varias ocasiones con FGV y con CERMI (a quien, al parecer, se le ocurrió la brillante idea de vernos obligados a tomar un taxi desde un sitio alejado de nuestro destino) y tras explicarme lo que ya sabía, hacer oídos sordos a mis sugerencias y no tener ningún interés en solucionar correctamente este problema”.

Pese a esta situación, Pedro Llorente es proactivo y propone algunas posibles soluciones, como “instalar salvaescaleras con sistema hidráulico, que en teoría no tiene porque estropearse si no queda expuesto”. “Los problemas que he encontrado ante esta propuesta han sido que es cara y la desconfianza sobre que no se estropea. También debería haber personal formado para realizar las acciones que a día de hoy realiza la gente solidariamente o la policía, incluso podrían utilizar una oruga que está pensada para estas situaciones”, afirma este usuario de Metrovalencia.

Usuarios del metro de Valencia, en pleno viaje.
Usuarios del metro de Valencia, en pleno viaje. (Roser Vilallonga)

Soy partidario de cualquier otra alternativa siempre y cuando sirva para hacer efectivo nuestro derecho a viajar en metro y que se haga efectivo en igualdad de condiciones. Por mi parte, yo seguiré usando el metro y, ante esta situación, me seguirá subiendo por las escaleras la gente (a la cual desde aquí le mando mi gratitud y mi afecto) o la policía, porque los derechos, al igual que las libertades, se ganan ejerciéndose”.

Por su parte, Metrovalencia detalla en su página web las estaciones adaptadas y dispone de un Plan de Accesiblidad, que se puede consultar y en el cual indica, en el capítulo 5, que “en las estaciones de Metrovalencia y TRAM d’Alacant se han realizado unas inspecciones “in situ” recogiendo mediante una ficha una serie de datos”.

“En general, podemos constatar un buen nivel de accesibilidad gracias a las actuaciones realizadas en años anteriores, siendo mayor este conforme las instalaciones son más nuevas o, siendo antiguas, se han realizado actuaciones sobre las mismas”, señala la empresa que gestiona este servicio de transporte público.

“Además, se debe diferenciar entre el tipo de estación, puesto que las necesidades por su estructura no pueden ser las mismas. En este sentido, las estaciones de Metrovalencia tienen peores accesos, pero en el resto de aspectos están mejor equipadas y, por lo tanto, mejor adaptadas a la Accesibilidad Universal que se persigue. Aun así, el esfuerzo realizado con los accesos es evidente, y presenta un porcentaje muy alto de accesibilidad física, con la instalación de rampas y ascensores”, afirma el informe de FGV.


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